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Murcia Inspira - “Me hace feliz poder dedicarme a lo que me gusta”

¿Cómo comienza la aventura de Belter Souls?

Nace hace un par de años. Tras coincidir en muchos proyectos, dirigir la Coral Universitaria juntos y trabajar como músicos de sesión, le propongo a Pepe Alacid montar algo juntos. Y como el último proyecto en el que habíamos estado juntos era un coro góspel, y teníamos mucha experiencia en el mundo de los coros, le propongo esta aventura. Queríamos que, principalmente, girara en torno a la música vocal, teniendo el góspel y la música negra como referencia.

Habíais tenido esa experiencia en la música negra pero, ¿por qué elegís el góspel como primer espectáculo? ¿Cuál es el hilo argumental?

Porque habíamos trabajado, Pepe y yo, en un proyecto, y pensamos que era un género que, aunque no es muy comercial en España y no está muy desarrollado, a todo el que lo ve le atrapa, y en directo tiene una fuerza brutal. Tenía claro que quería embarcarme en un proyecto en el que tuviera mucha importancia la música vocal, y de los géneros corales, es de los que más energía transmite. Me apetecía mucho.

Cuando ves una actuación de Belter Souls, te encuentras a 30 personas encima del escenario. Tiene que ser difícil aunar tantos perfiles y que todas las piezas encajen. ¿Cómo lo habéis conseguido?

Es de las cosas más difíciles que tiene la compañía, pero es de las cosas más gratificantes también. No lo pensé al principio, solo tenía una idea artística en la cabeza y no pensé en las dificultades de gestión ni de producción. Simplemente, quería realizar esa idea. Fue un hándicap, al principio, porque coordinar a tanta gente, con tanto talento, que trabaja en tantos sitios diferentes… La ilusión del proyecto, y ver que está gustando mucho, que todo el que forma parte de la compañía está muy motivado, es genial. Lo hace todo mucho más fácil.

¿En qué te basaste para encontrar las voces que necesitabas para la compañía?

Juntamos a un grupo de compañeros, de Arte Drámatico, graduados en el Conservatorio, e hicimos un casting. Según han pasado los años, el elenco ha ido evolucionando, nos hemos ido profesionalizando y trayendo a gente, como Xiluva, que es de Barcelona, o a otros que son de Madrid. Lo que empezó como un grupo de conocidos y de gente de alrededor, en vías de profesionalizarse, se ha convertido en un grupo completamente profesional, con gente de toda España.

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Las compañías que salen de Madrid y Barcelona, imagino, tendrán más facilidades. ¿Cómo salváis esa barrera de empezar en Murcia para intentar llegar a todos los rincones de España?

Ese hándicap lo notamos, sobre todo ahora que vamos a dar el salto a hacer una gira nacional. Al principio, era un factor favorable, porque es un sitio donde haces un proyecto diferente y no hay tanta competencia como puede haber en Madrid o Barcelona, donde hay mil proyectos de góspel de esta envergadura. Eso fue un punto a favor, porque el público en la Región y todo el sector nos recibió súper bien, pero cuando sales a nivel nacional… hay dificultades. Murcia está fatal comunicada, no tenemos tanta fuerza como Madrid. Además, gran parte del elenco ya vive fuera de Murcia, y yo tengo que subir una vez a la semana a Madrid para trabajar. Dificulta las cosas, pero estamos muy orgullosos de haber llegado aquí y haber empezado en Murcia.

Estuviste en A Capella, un talent show musical. No me puedo quedar sin preguntar qué piensas de estos formatos y si son positivos o negativos para la música.

Los talent shows tienen una cosa muy buena y otra muy mala. La buena es que dan visibilidad a la música en un nicho de la población muy alejado del sector cultural y musical. Eso es muy positivo, porque todo el que ponga la tele puede tener acceso a esa cultura. Luego, tiene una mala. Cuando hablo con mucha gente se le olvida este aspecto, pero es que el motivo del talent show no es la música, es una excusa para hacer televisión, y todo está orientado a hacer televisión. Cuando empiezas, vas con mucha ilusión, porque es una experiencia muy chula. Estuvimos tres meses en Madrid, viviendo juntos, todos músicos y jóvenes… Una pasada. Evidentemente, todo va orientado a hacer televisión, y muchas cosas se falsean, te piden que hagas determinadas cosas, y hay entra tu libertad personal para acceder o no… La de A Capellafue una experiencia brutal, pero hay que tener en cuenta que cuando vas a un talent show estás entrando en un juego en el que la motivación fundamental es hacer televisión.

Joyful! es el primer espectáculo que habéis creado en Belter Souls. Ha tenido mucho éxito, y en la Región, en los diferentes espectáculos habéis encadenado varios sold out. Los murcianos han respondido muy bien.

Ha sido brutal, porque el góspel y la música negra no son los géneros más mainstream, ni en España ni en la Región de Murcia. Haciendo mucho hincapié en redes sociales, con un perfil bastante fresco, hemos conseguido llegar. Siempre he dejado claro que lo que hacemos no es góspel puro, tiene un punto comercial, hacemos fusión. Y eso hace que sea mucho más fácil acercarlo a la gente. Desde la primera actuación, en el Teatro Circo, hasta en San Javier, Lorca… la gente acaba de pie, bailando, quiere más y suelen repetir. Y eso está genial porque nuestra idea era la de un show cerrado, para ver solo una vez, pero la gente repite. 

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Además, contáis con gente muy experimentada en la escena, como Yayo Cáceres.

Uno de los objetivos de la compañía era aunar talento, en todas las ramas, desde los cantantes hasta los directores o la comunicación. Juntar a gente que trabaja bien y que mola. Lo que no esperaba es que, tan pronto, se sumaran a la compañía profesionales de prestigio internacional como Yayo Cáceres. Desde hace unos meses, y de cara a la presentación nacional que tuvo lugar en el Teatro Rialto de Madrid, entró como Director Escénico, y fue una pasada. La gente del sector, cuando se enteró, preguntaba: “¿Qué coño has hecho para tener a alguien así?”. Yayo es director de Ron Lalá, que es una de las compañías de teatro más prestigiosas a nivel internacional. Tener a gente así a tu lado es una pasada.

La gira de Joyful! acaba de empezar. ¿Qué esperas de ella?

Espero que toda esa energía que hemos conseguido crear en la Región de Murcia, esa pasión y ese nuevo público para un género como el góspel o la música vocal, pueda transmitirse a toda España. Vamos a anunciar las fechas muy pronto y espero conseguir eso por todos los puntos que pasemos del país. Buen rollo, energía, y que la marca de Belter Souls se vaya conociendo a nivel nacional.

De todas esas representaciones que habéis hecho, ¿con cuál te quedas y por qué?

Me quedo con el estreno en Madrid, en el Teatro Rialto de la Gran Vía. Fue un reto a todos los niveles. Aunque teníamos una base y una estructura en la Región, al final, a nivel de empresa, llevar una producción así en Madrid, montando el escenario en dos días, fue impresionante. Y luego, a nivel artístico también fue una pasada, porque dimos el salto al nivel nacional. Ver ese teatro con 700 personas dentro… Teníamos el miedo a saber cómo iba a reaccionar el público de fuera, un público tan exigente como el de Madrid, donde están hartos de ver musicales. Ver a la gente de pie, bailando, fue impresionante.

Has tocado en muchos grupos de música en Murcia, y eres parte de la escena. ¿Qué piensas de esta nueva generación?

Existe una escena y es muy buena, y creo que deberíamos creérnoslo aún más, porque tenemos una de las escenas más potentes a nivel nacional. Esa escena, también, hay que diversificarla, y hacerla extensiva a otros géneros, porque parece que está muy focalizada en el indie. Y a mí me encanta, pero hay muchos artistas de diversos géneros que necesitan que se ponga el foco en ellos. Grupos de mestizaje, como KarmacadabraMuerdo, o proyectos de góspel como el nuestro, necesitan formar parte de la escena murciana, y cuanto antes los integremos en esa etiqueta, más vamos a enriquecerla y a hacer crecer la escena.

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¿Cuál crees que es el futuro de ese mestizaje? ¿Crees que van a conseguir integrarse en esa escena murciana?

Creo y espero que sí, y además no creo que pase solo en la música. Creo que el futuro de la humanidad es romper con las fronteras, con lo propio, y que la cultura sea mestiza. Y eso es maravilloso, porque te quedas con lo mejor de cada sitio y surgen nuevos géneros.

De todos los grupos en los que has tocado, ¿qué enseñanzas has volcado en Belter Souls?

Hay una cosa fundamental, más allá de la parte artística, que son las personas. Cuando diriges un proyecto tan grande como Belter Souls, en el que trabajan cuarenta personas, es fundamental empatizar, comprender todas las partes, ponerte en la piel del de al lado. Y para eso, me ayudó muchísimo hacer giras con grupos, estar en el otro lado. Siempre pensaba que podía hacer cosas diferentes, y me ayudó mucho saber cómo trabaja una persona que está contratada para un proyecto artístico. Luego, he cogido influencias musicales de todos los grupos en los que he tocado, y supongo que las habré plasmado en Joyful!. Pero, principalmente, me quedo con la experiencia de haber visto todo desde el otro lado.

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Hablas de los músicos de sesión, y muchas veces da la sensación que no se valora el trabajo que hacen. 

El trabajo de los músicos de sesión está totalmente infravalorado. Empezando por las instituciones, porque no hay ninguna seguridad a nivel económico, no tenemos garantías. Y hasta los propios artistas, que no todos (y quiero pensar que no son la mayoría), pero muchos los tienen cómo: “si no vienes tú, vendrá otro”. No sé si es por una cuestión profesional, pero cuando ves a un artista comercial, pongámosle X, y lleva una banda buena, es eso lo que le hace que suene bien en directo. Y no ya solo los instrumentistas, sino también desde la producción y la dirección musical. Eso, al final, no se valora, pero estoy seguro que el 99% de los cantantes famosos comerciales, si no se hubieran rodeado de grandes músicos, productores y directores, no triunfarían ni la mitad de lo que triunfan.

¿De dónde nace esa pasión por la música?

Cuando mi madre estaba embarazada de mí, trabajaba en la Orquesta de Jóvenes de la Región de Murcia, y yo he estado con ella, en su barriga, de gira por Alemania, en mil sitios, en mil ensayos. Desde pequeño se va metiendo esa pasión. Luego, tuve la suerte de que mi vecina, una señora mayor que ya murió, era profesora de piano, y cuando tenía 4 o 5 años empecé a recibir clases. Y hasta hoy.

También te mueves en la gestión cultural. ¿Qué le falta a Murcia? Hay una creatividad enorme, pero es verdad que a veces parece un circuito muy cerrado.

Falta mucha más compenetración, complicidad y cooperación entre las instituciones públicas y el sector privado. Creo que en la cultura es fundamental esta colaboración, ya no solo a nivel económico, sino también a nivel de gestión, de producción, de poner ideas en común. Es imprescindible que pase ya. Y también es necesaria más unión entre todos los sectores de la cultura, tenemos que colaborar entre todos y poner ideas y puntos de vista en común. En definitiva, más unión.

Sigues dirigiendo la Coral Universitaria de la UMU. Tiene que ser un trabajo muy satisfactorio por el componente humano, ¿no?

Antes de irme a vivir a Barcelona, con 18 años, estuve un año trabajando, y cuando volví hace 4 años, me uní de nuevo. Es una pasada. A nivel humano, nunca he trabajado en un proyecto igual. A lo largo del curso pasan más de 100 personas por la Coral, gente totalmente amateur, que no tiene ningún contacto con la música profesional. Estudiantes, personal universitario… Se juntan un día por la tarde y en dos horas se crea una magia, un buen rollo, una capacidad brutal de conectar con la música, una integración increíble. Se crea una familia, nos lo dicen siempre los estudiantes Erasmus que tenemos cada año, que es lo mejor que se llevan de Murcia. Me hace feliz poder dedicarme a lo que me gusta.

Fotos: Fran Bécares.

Entrevista: David Cano


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