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Murcia Inspira - “¿Qué opciones nos quedan si nos apasiona este mundo?

¿De qué mar viene nadando Raspabook?

El mar en el que nadamos es un mar en el que nadamos muy a contracorriente, una lucha David – Goliat. Para una editorial tan pequeñita como la nuestra, los recursos obviamente no son los mismos de los que puede disponer una editorial grande ni, por supuesto, los gigantes editoriales. Lo importante es que seguimos nadando y que enfrentamos este año con muchísima ilusión. Además, el tener el local, ha sido un impulso muy grande para nosotros, sobre todo, por las nuevas cosas que podemos desarrollar aquí.

Remontémonos a los inicios de la editorial

La editorial nace en Murcia hace cinco años como un proyecto nuevo. La saturación ahora mismo en el sector editorial es evidente, igual que en las librerías, muchísimas novedades salen todos los días. Nosotros conocíamos gente que quería publicar, que tenía esa necesidad. ¿Por qué no creamos un proyecto chulo en el que demos cabida a esos libros difícilmente pueden ver la luz si se les cierra la puerta sistemáticamente debido a la saturación del mercado? –nos dijimos-. A partir de ahí nació Raspabook y con muchísima ilusión se fue forjando poco a poco; los detalles se fueron completando a medida que iba creciendo. El primer libro que se publicó fue el de Vega Cerezo y seguimos con la estela de la poesía. Creo que hemos hecho una labor importante en este ámbito, con autores bastante destacados.

¿De qué se nutre vuestro catálogo editorial?

La poesía se conviritó en el germen de todo lo que vino después. Tras ella, nos atrevimos a dar más pasitos en narrativa, en literatura infantil y juvenil, en novela gráfica e, incluso, en gastronomía. Es importante para nosotros, como editorial pequeña, tener un catálogo generalista. Me siento súper contenta de decir que en mi catálogo tengo un libro de cocina tan chulo como el de 360 grados, de Teresa Martín-Blázquez, una novela gráfica como La vida es ahora… después, de Ana Belén López o un libro infantil bilingüe con ilustraciones, como el último de novela gráfica como un libro de poesía, un libro infantil bilingüe con ilustraciones, como El pájaro de los mil cantos, de Lizardo Carvajal. Empezamos con poesía pero vimos que había textos que nos llegaban y que merecían la pena; quizá en esos momentos nos daba miedo el solo hecho de plantear publicaciones diferentes por todos los riesgos que conlleva,  pero terminamos haciéndolo y no nos arrepentimos. Así que Raspabook nació con un proyecto a priori pequeñito que fue creciendo más rápido de lo que se esperaba. Ahora seguimos teniendo tanta ilusión como al principio porque si no, es difícil continuar.

¿Y cómo se os ocurre empezar a montar talleres?

Era una manera de ampliar el proyecto. Al fin y al cabo, una editorial no deja de ser un proyecto cultural. Además de tener una buena base literaria, una editorial lo que hace es vender libros y esos libros forman parte del acervo cultural de cualquier sociedad. ¿Por qué no ampliar el proyecto? ¿Por qué no hacer que gente a la que le gusta la cultura aprenda de todo lo que podemos enseñarle? Hemos tenido cursos de ilustración, cómic, poesía, corrección, escritura teatral… hasta talleres más técnicos como Indesign, Photoshop, maquetación, diseño… Se trata de necesidades que existen y que se pueden cubrir.

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A la vez, creáis una especie de cantera también, ¿no?

Sí, el primero que tuvimos, que fue de cómic, tuvo muy buena acogida. La gente viene, se va interesando en lo que hacemos, propone ideas…

Los profesores son grandes expertos en la materia

Sí, buscamos que tengan un perfil muy específico. Nuestro deseo es que la gente que venga a enseñar pueda aportar realmente algo, que tenga experiencia y un buen recorrido profesional. Al final, lo que más gusta es ver que alguien les diga, por ejemplo,  yo he llegado hasta aquí siendo ilustrador o he hecho esto otro en mi poesía. Se crea una motivación en las personas. Si él o ella lo han hecho, ¿por qué no yo?

Tú misma vas a impartir un taller de corrección

Sí, el taller está enfocado a gente que tiene una inquietud por escribir, no necesariamente una novela, una inquietud o necesidad de escribir en cualquier ámbito o formato. A veces, cuando eres alumno en la universidad, te piden trabajos más formales y no sabes enfrentarte a ellos, no conoces las últimas directrices de la Rae, no sabes cómo estructurarlo… Quiero enfocarlo para que personas con inquietudes de mejora y aprendizaje puedan encontrarlo útil. En mi día a día, me encuentro a muchos autores con manuscritos cuyo contenido está muy bien, pero tiene faltas de ortografía aberrantes. Pienso que nuestro trabajo hay que mimarlo, no solo el contenido, si no también la forma. Si soy un autor que está empezando y estoy interesado en enviar mi manuscrito a editoriales para darlo a conocer, lo primero que tengo que hacer es darle tanto una corrección de estilo como ortotipográfica. Me gustaría hablar de la importancia de la corrección, a la que muchas veces olvidamos y se trata de un paso fundamental en el engranaje de una editorial. Si se traduce un texto, por muy bien traducido que esté, necesita un corrector que revise esa traducción, que cuide que la expresión sea natural, que no haya una coma donde no debe estar… Intentaré que el taller sea lo más práctico posible.

Raspabook ofrece también una serie de servicios editoriales adicionales, como corrección, maquetación, creación de contenidos, redacción de textos…

Ofrecemos, por ejemplo, la escritura de ese texto o la maquetación e incluso la creación de contenido para redes sociales. Cualquier servicio que pueda darle mayor oportunidad a un libro para que se publique y se venda.

¿Se demandan estos servicios más de lo que podemos imaginar?

Muchas veces, un autor no sabe cómo sintetizar su libro para una contraportada, pero desde un punto de vista de venta, es más fácil para nosotros porque resumir todo lo que ha volcado en su libro puede suponer demasiado esfuerzo. También ocurre con empresas fuera del ámbito del libro, cualquiera puede necesitar textos para folletos, anuncios, libros conmemorativos… Muchas empresas optan porque esos trabajos se externalicen y alguien los ayude de forma profesional porque actualmente se le da mucha importancia a cómo se vende y a lo que leemos aunque se crea que no. Al fin y al cabo, nos pasamos todo el día comunicándonos.

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En el momento que vivimos en el que estamos constantemente escribiendo o leyendo en el móvil o en las redes sociales, podríamos pensar que escribimos algo mejor, aunque solo sea por la práctica, pero en realidad no es así.

Las redes sociales son una muy buena herramienta en el caso de la expresión, nos liberan y nos ayudan a expresar sentimientos e ideas y eso es importante, pero en muchas ocasiones, la forma en la que escribimos ni está bien organizada ni está bien llevada. Las redes sociales nos ayudan quizá a desenvolvernos mejor pero no a escribir mejor.

¿Cómo es tu vida de editora?

Cada día que me despierto sabiendo que hago una función como editora, pienso que es un regalo, aunque pueda sonar cursi. Desde que empecé en el mundillo editorial, soñé con desempeñar el trabajo que hago ahora. Sí que es cierto, dicho esto, que sigo aprendiendo y espero que me quede mucho recorrido. El volumen de trabajo en una editorial tan pequeña, es muy grande, sobre todo porque somos poquitos. Me muevo por librerías, hablo con los comerciales, con nuestro distribuidor, llevo al día la promoción del libro desde que se publica, estoy en contacto con los autores…Llevo muchísimas cosas adelante y, mientras tanto, me llega un manuscrito para corregir, otro revisar, me llama un autor para ver cómo va su libro… En cuanto a la relación con los autores, te diría que es una relación con la que aprendes mucho, porque vas viendo y viviendo sus inquietudes, sus miedos; vas viendo cómo se va gestando un libro, cómo se va gestando el sueño de alguien.

Hacéis los sueños de alguien realidad

Es un sueño que también es mío, la verdad. Cuando encuentro un libro de Raspabook en una librería se me pone una cara de tonta… Su sueño es el nuestro y que él esté contento, hace que nosotros lo estemos. Intentamos hacer las cosas siempre codo con codo, porque el libro empieza a funcionar cuando se publica y tenemos que intentar que alcance la mayor longevidad posible en librerías, en redes, en el boca a boca… Lo que pretendemos es que el lector sea el prescriptor del libro, porque el lector es, al fin y al cabo, quien recomienda, quien dice y quien dice no a un libro. Ese es, a grandes rasgos, mi trabajo como editora: estar pendiente de todo desde que recibo un manuscrito, con la corrección, el editing, la maquetación, las revisiones, el diseño de la portada, el envío a imprenta, la colocación en librerías y también todo lo que viene después: presentaciones, reseñas, noticias…Lo que he ido aprendiendo es que tengo que llevar las cosas paso a paso porque se solapan muchos proyectos y muchos pasos, porque siempre vas a contrarreloj. Mi labor es velar porque los libros que se publiquen sean interesantes, que puedan tener un largo recorrido y que aporten algo a la sociedad, que no dejen indiferente, que pasen años y vayan a las librerías y los pidan.

¿Qué tiene que tener un manuscrito para que Raspabook diga ven conmigo?

Esa es la pregunta del millón. Lógicamente tenemos una serie de requisitos para que se mantenga una línea editorial determinada, aunque a veces, esta línea editorial cambie. Nosotros empezamos publicando poesía y, sin embargo, ahora nuestro catálogo es muchísimo más abierto y completo. Por ejemplo, el hecho de que nos llegase una novela gráfica, nos incitó a ampliar nuestro catálogo. Ahora bien, decidir lo que publicamos y lo que no, siempre está sujeto a un presupuesto, a una cierta calidad literaria y a un aspecto también subjetivo. Cuando decidimos publicar un libro es porque lo hemos releído muchísimas veces y hemos pensado en el lector que puede llegar a tener. Tenemos que creer también que lo que publicamos va a tener salida -comercialmente hablando-, por supuesto. Hacemos libros, sí, pero no podemos olvidar que estamos vendiendo un producto que queremos que funcione. Nadie te garantiza que por mucho que te guste un libro, por muy conocido que sea el autor, o por muy bien que se haya vendido en otros países, vaya a funcionar de maravilla. Siempre queda un rastro de subjetividad, de intuición, voy a apostar por este libro porque creo que es diferente, porque creo que en este momento se necesita algo así. Publicar un libro es una decisión muy osada y tienes que tener claro que merece la pena, tanto si se acierta después como si no. Lo que después pase en las librerías es otro mundo. Competimos con gigantes y una producción mensual y semanal enorme: constantemente se van reponiendo las mesas de novedades. Se produce tantísimo que no todo llega a las librerías. Nuestra función es conseguir que ese libro que para nosotros ha llevado tantísimo trabajo y esfuerzo se mantenga vivo el mayor tiempo posible.

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¿Cómo se vive esa labor editorial en un momento en el que en las librerías no caben más libros nuevos? A mí me daría un poco de ansiedad el hecho de pensar que si hay millones de libros nuevos todos los días, por qué la gente va a comprar los míos. ¿No te parece que el sistema editorial es insostenible en España?

Hace unos años trabajé en un gigante editorial y ahora estoy trabajando aquí muchísimo más involucrada. Sé cómo se funciona en los dos tipos de editorial y hay grandes diferencias. Las editoriales pequeñas y medianas luchamos cada día en un mercado editorial muy difícil, ya no tanto en lo que se refiere al acceso sino a la continuidad. Tú accedes al mercado editorial en cuanto tienes un distribuidor que te coloca los libros en cualquier librería. Tu libro entonces está visible, en mayor o menor cantidad en el sistema. La mesa de novedades avanza a un ritmo frenético, todos los días llegan libros nuevos, por lo que hay que luchar para que no se pierdan en las estanterías o no sean devueltos. Hay días que se lleva como se puede. Ahora lo que queremos hacer es posicionarnos y lo que intentamos siempre es que la gente nos conozca, que piense en determinado libro y piense en Raspabook, creo que eso es lo más importante ahora para nosotros. Que llegue un libro y sorprenda a alguien que no sabe que lo ha publicado una editorial que está cerca de su casa.

Seguimos creyendo la idea de que las editoriales tienen que estar en Madrid o Barcelona para triunfar y no somos conscientes de que las pequeñitas están en todas partes.

Lógicamente no contamos con los medios de producción y márketing que tiene una editorial grande, que pueda ponerte cincuenta o cien libros de golpe en librerías ¿Cómo hacemos entonces para llegar a la gente? Buscar la originalidad utilizando los medios que tenemos a nuestro alcance, las redes sociales… En otras editoriales grandes es más sencillo, porque si un libro se presenta con una distribución enorme, al final acaba interesándose simplemente porque no deja de verlo. No es fácil competir en una librería cuando tienes cuatro o cinco ejemplares de un libro mientras que hay cien o doscientos ejemplares de otro que, incluso, cuenta con publicidad en televisión. Por eso pienso que ahora mismo, tener una editorial como la nuestra es un acto de osadía.

Montar una editorial independiente es un acto político porque tal y como está la cultura y el sistema editorial montado…

¿Qué opciones nos quedan si nos apasiona este mundo? Estamos en una posición en la que siempre tenemos que estar luchando y, sinceramente, espero que nos vayan muy bien las cosas, pero aún así, siempre tendremos que seguir luchando porque somos independientes. El lado bueno es que elegimos siempre para bien o para mal lo que publicamos, elegimos cómo hacemos las cosas, elegimos nuestro mensaje, nuestro apoyo a la cultura… Creo que eso es una declaración de intenciones. Por ejemplo, en cuanto a literatura y mujer, le estamos dando mucha visibilidad a las grandes autoras que tenemos; estamos muy concienciados con los temas sociales y las desventajas culturales que tenemos, tanto en la región como a nivel nacional. Por desgracia, se trata de un sector bastante alejado de subvenciones, de impulso cultural, está falto de contacto con la juventud. Se hacen planes, sí, pero un tipo de proyecto como el nuestro, al final se constituye únicamente por nosotros. Nomos nosotros, después nosotros y, después, nosotros.

¿Os sentís un poco abandonadas por el gobierno las editoriales pequeñas? ¿Qué echáis en falta? ¿Qué medidas crees que podrían, no solucionarlo todo pero sí ayudaros un poco?

En nuestro sector, la prueba fehaciente del mal estado en el que nos encontramos, es que la Feria del Libro en Murcia se celebró después de diez años de ausencia. Es síntoma de la mala salud que goza la lectura en Murcia. ¿Cómo podemos hacer, por ejemplo, para  que haya un gremio de editores que funcione con más visibilidad y con más recursos? ¿Cómo se pueden fomentar los libros que traten temas sociales y de concienciación medioambiental? Hay muchísima literatura que no sale adelante o editoriales que se ven abocadas al cierre no solo por falta de apoyo económico, sino también por falta de gestión o falta de un engranaje cultural donde sentirse resguardado. Se hace necesario un respaldo político, sin duda. Gozaríamos de mejor salud si se diese más impulso a iniciativas culturales de todo tipo, pero de momento no nos queda otra que, en la medida de nuestras posiblidades, seguir adelante y estar atentos a lo que va surgiendo para ver si podemos beneficiarnos. En general, todas las editoriales estamos así, con esa falta de apoyo institucional.

Murcia Inspira - “¿Qué opciones nos quedan si nos apasiona este mundo?

Viendo la situación actual, ahora que empieza el año y todos tenemos deseos y propósitos por cumplir, ¿cuál es el propósito de Raspabook?

Hace poco nos dijeron que éramos los indios que apuntan con las flechas a los jinetes que vienen corriendo a derribar su poblado con pistolas. Tenemos pocas posibilidades de ganar pero no dudo que seguiremos; el hecho de que estemos aquí ya cinco años, es un buen síntoma. En cinco años da tiempo a que abran muchas editoriales y a que cierren otras tantas. Una editorial que empieza suele durar uno, dos, tres años, pero normalmente si no funciona se deja ir. A pesar de las desventajas, el recorrido que llevamos es una garantía de que algo estamos haciendo bien.  La sede de la editorial ha supuesto para nosotros algo muy importante y que, además, no esperábamos tan pronto. Estoy convencida de que ha sido un punto de inflexión y que a partir de ahora lo que nos queda es crecer.

Otro de los proyectos que van a llamar mucho la atención va a ser Lucha Libro, que nació en Perú y que consiste en una lucha libre literaria, orquestada igual que un ring de lucha libre con su música, su presentador…  Esta idea se trajo a España y se lleva a cabo en Zaragoza donde se tiene el apoyo del ayuntamiento, la universidad y varios organismos culturales Hay dos personas que van superando distintas rondas y se ofrece una lucha libre en la que cada uno expresa en cinco minutos un relato con tres palabras que se dan en el momento. Está muy bien porque es fomento de la lecto-escritura; en esa pelea literaria van pasando rondas hasta que quedan los dos últimos finalistas y el ganador recibe su cinturón de Lucha Libro y además edita sus trabajos. Nosotros seremos quien edite ese libro este año. Lo interesante es que aglutina a gente joven que tiene muchas ganas de escribir y que son el futuro.

¿Cuáles son los libros que tenéis esperando para publicar?

Personalmente, estoy muy ilusionada con lo que tenemos este año. Uno de los libros que vamos a publicar se llama Amora, que trata sobre mujeres, niñas, madres, abuelas, hermanas, de todas esas mujeres que se enamoran de otras mujeres y que a través de los relatos que conforman el libro, cuenta la historia de esas mujeres desde puntos de vista muy diferentes. Hay algunos relatos que están contados desde el punto de vista de una niña, cómo se siente, por ejemplo, cuando en la sociedad brasileña- la autora es de Brasil- una madre le dice a su niña que una vecina suya es lesbiana y le dice que está enferma y la niña con toda su buena intención le deja un ramo de flores al día siguiente a su vecinacon el deseo de que se mejore. Quizá este tipo de cosas nos hacen reflexionar sobre si realmente evoluciona la sociedad tanto como creemos. El libro no está tan alejado de la sociedad española ni europea; reflexiona sobre el papel de la mujer y el amor libre. Es un libro que no solo va destinado a la mujer, un hombre puede leer el libro perfectamente, por supuesto. Lo que nos enseña Amora es que la única barrera que puede haber en el amor es amar y ser amado, que sea recíproco y cuando no sea así, algo no funciona. 

Tiene muy muy buena pinta.

La escritora que es Natalia Borges Polesso, una brasileña que ha triunfado muchísimo. Ha vendido los derechos a Argentina y otros países de Europa. Amora es nuestra primera compra de derechos internacionales y estamos muy ilusionados. Me parece que se trata de un libro que podría marcar incluso una generación lectora. Tiene muchos matices: es tanto ingenuo como explosivo, tanto sutil como todo lo contrario, rebelde. Al fin y al cabo Amora, -el título del libro-, corresponde al nombre de una de las protagonistas de uno de los relatos. Amora puede ser cualquiera, cualquier mujer u hombre que se haya identificado con esa historia o esos sentimientos.

Y después de Amora le toca a…

Cuando tomábamos café, que será otra de nuestras próximas publicaciones, muy distinto a lo que hemos hecho hasta ahora; es una novela coral ambientada en ese Madrid castizo de los últimos coletazos del franquismo. Habla sobre el primer caso de corrupción que hubo en el franquismo, en Matesa y se centra en esa sociedad en la que la vida de las mujeres era ver oír y callar. Las protagonistas van contando cómo se enfrentan a los retos que se les van presentando. También tenemos un libro de Claudia Masin, una poeta argentina que me encanta.

Imagino que como editora también lo ves, y es cierto que la mayoría de vuestros libros están escritos por mujeres. El otro día apareció un artículo en El  País que hablaba de que la generación estaba escrita en femenino. En las mesas de novedades hay muchos libros escritos por mujeres, libros hablando de feminismo… ¿Crees que hay una burbuja, que todo lo que se está escribiendo es necesario?

La sociedad involuciona en muchos aspectos, sobre todo en el aspecto del trato de la mujer, nos podríamos pasar aquí horas hablando del tema. Todos somos conscientes de lo que significa ser mujer hoy en día y yo no quiero vivir esa realidad. No sé si todo lo que se escribirá es necesario, pero creo que está siendo una respuesta al momento que estamos viviendo las mujeres. Hay muchas mujeres aún que no tienen voz ni voto, mujeres que se sienten atrapadas y hay muchas desigualdades.Y sí, es cierto que hay en las librerías mesas únicas llenas de libros de mujeres pero me parece que es simplemente la respuesta que se está queriendo dar a lo que está pasando fuera de los libros; se trata de un refugio.

Murcia Inspira - “¿Qué opciones nos quedan si nos apasiona este mundo?

Me da la sensación de que se venden muchísimo estos libros, pero también creo que las consumidoras son casi exclusivamente mujeres, que los hombres aún no dan ese paso.

Es verdad que somos muchas las mujeres que seguimos comprando y nutriéndonos de esta literatura, mujeres que encuentran su refugio en esas páginas porque nos hacen ver otras realidades, nos hacen ver que podemos, que no podemos dejar que nadie nos imponga nada. Por desgracia, ese mensaje no cala en los hombres, porque realmente pocos son los que compran esos libro para lectura propia. Tenemos que conseguir de alguna manera que ellos también se acerquen a leerlos, porque forman parte de la sociedad. Por eso, cuando hablas del libro de Amora, si dices que es un libro que trata sobre relaciones entre mujeres en el que las protagonistas son mujeres, parece que ya estás incitando a que el lector hombre no coja el libro porque no se va a sentir reflejado.

Y, sin embargo, eso ha sido lo que nos ha pasado a nosotras siempre.

A lo largo de las historia muchas de las historias que nos han contado estaban protagonizadas por hombres o escritas desde un punto de vista masculino en el que no podíamos sentirnos reflejadas. Lo que se está publicando y lo que se tiene que publicar, llega más allá, no tiene que ser para la mujer, tiene que ser para todos, para hacernos sentir que somos todos iguales; tiene que servir para que se sepa que no se puede menospreciar a la mujer de ninguna de las maneras.

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Fotos: Fran Bécares.


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