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Murcia Inspira - “Cuidar ciertos objetos es cuidar tu historia personal, es respetarla”

¿De dónde viene tu gusto por el coleccionismo y el detalle? ¿Cómo recuerdas tu infancia?

Los culpables de todo esto son mi abuela y la familia de mi padre. Tenían una casa heredada en Caravaca donde pasé muchos veranos. Solía estar muy sola porque era muy distinta a mis hermanos y dedicaba mucho tiempo a leer y a dar paseos en bicicleta. Crecí de forma muy creativa, sin darme cuenta, porque como rozaba el aburrimiento, solía buscarme la vida para divertirme.

Mi abuela tenía muchas cosas acumuladas, pertenecientes a su familia. Por otro lado, cada vez que iba a verla, me tenía preparada una historia, un cuento, un objeto. Con ocho años empecé a valorar la historia de los objetos, su participación en la vida de una o varias personas, su entidad más allá de la funcionalidad. Ahora, si veo la toquilla de mi abuela, ella sigue estando ahí. El sillón de mi padre, que no es especialmente bonito, siempre será él y tiene un lugar importante en mi casa por el simple hecho de guardar ese significado. Cuidar ciertos detalles es cuidar tu historia personal, es respetarla. Hay gente que no puede vivir con los recuerdos, no soporta la memoria.

Así que todo lo que la familia no quería, acababa en mi porque me gustaba guardarlo todo. Con el tiempo he entendido que hay que tener un equilibrio en todo esto porque si no, se te va de las manos.

¿Cómo llegas a la decoración y al interiorismo?

Yo primero estudié Biblioteconomía en Murcia.  Estudiar Interiorismo era hacer FP y mis padres no querían porque consideraban que mi currículum era demasiado bueno para eso.

Fue una época complicada de mi vida, estaba muy perdida y me llevaron al psicólogo. No tenía claro qué debía hacer para ser feliz.  Pasé de ser híper responsable a darme cuenta que no sabía realmente lo que quería. Llevaba mucho tiempo haciendo cosas creativas pero no estaba definida por algo concreto. En realidad nunca he tenido un perfil específico. A lo largo de mi vida he ido evolucionando y es ahora cuando he aceptado que es así y hasta hago alarde de ello (ríe). Pero durante mucho tiempo he tenido preocupación porque me gustaban demasiadas cosas. Biblioteconomía es el estudio de cómo ordenar la información, que es la antítesis de mi persona (ríe).

Al acabar hice las practicas en el Museo de Bellas Artes  y me pasé un año fenomenal, aprendiendo y pintando. De ahí me presenté a una oposición de gestora de centros culturales en la que me tiraron en el último examen – afortunadamente. Porque fue entonces cuando decidí estudiar Bellas Artes. carrera que me llenó por completo y a la que dediqué mucho tiempo y energía.

«Lo siento, papá, mamá. Yo me lo pagaré si no me podéis ayudar pero me voy a Valencia». Estuve durante un tiempo trabajando en un bar de moteros los fines de semana y después dando clases de restauración a adultos y de pintura a niños. Trabajaba lo justo para tener el dinero necesario. Y ahí empezó la evolución. Vamos a restaurar este mueble, vamos a ver de qué color. Vente a mi casa a ver donde lo pongo, qué lámpara me compro…

En cinco años me vi haciendo proyectos de forma autodidacta. Desde entonces me encargo de la dirección de arte y de la funcionalidad de las casas. Cada vez tengo más trabajo y llevo una evolución muy interesante, trabajando con arquitectos muy buenos los últimos años. Pero he decidido hacer el Master de Interiorismo de Estudio 42 porque quiero aprender de los profesionales que dan las clases – que son muy distintos a mí en su enfoque – y porque el gremio de interioristas está protegiéndose del intrusismo profesional. Me viene muy bien para reciclarme.

Tus gustos, tu manera de concebir la decoración no es la habitual en el entorno murciano, tienes un sello propio. ¿Eres consciente de ello? ¿Cómo lo vives?

Cuando volví de Valencia, de estudiar Bellas Artes, estaba convencida de que seria profesora de pintura pero tuve que buscar un trabajo más estable y me contrató una empresa para crear dossiers de tendencias en decoración. Creaba las cartas de color, cartas textiles y viajaba con ellos a Asia para importar. Yo era el apoyo del comprador en cuanto a tendencias, a lo que necesitaban en sus casas. Y eso fue una enorme formación para mí. Me comí las prisas, los millones de unidades fabricados, los todoacien …. No lo voy a demonizar porque realmente aprendí mucho de empresa y me dio una visión más práctica para elegir, no simplemente guiada por la emoción sino por la utilidad y la necesidad de cada perfil. Pero la realidad es que todo eso, en definitiva, me reforzó en lo que yo realmente amaba.

Poco después estuve montando stands en ferias. Cree una marca de reciclaje de textiles antiguos Digoindigo que no funcionó porque comenzaba la crisis de 2008.

Por circunstancias de la vida me fui, posteriormente, a Praga a vivir donde realicé varios proyectos de interior, algunos muy chulos como una casa del siglo XVI en Austria. ¡Menuda película! Estuve 4 días viviendo en una casa vacía de 500m donde me habían preparado un colchón y edredones y dejado comida en el frigorífico. Mi función era trabajar in situ, en las montañas nevadas. Pasé un pelín de miedo, la verdad (ríe). Pero al irme pensé que debería hacer algo así cada año, me fui como nueva.

Praga fue una etapa muy intensa. Otra cosa que hice mucho allí era irme a los sitios más inmundos a buscar tesoros, quedar con personas desconocidas con los que no podía hablar inglés y entrar en sótanos a rescatar piezas sin casi entenderme con la persona. Pero a veces me hice amiga de viejecitos maravillosos. Echo de menos a Jana, una señora que tenía un almacén de antigüedades y que no sé como conseguía entenderme con ella.

Pero, una vez más, por motivos personales, a los casi cuatro años volví a Murcia. La empresa para la que había trabajado tantos años me contactó y me hizo una oferta muy buena. Empecé a combinar ese trabajo con la ya creada marca Isabella Bo, de interiorismo y venta de piezas antiguas recuperadas en mi tienda online. Ahí comencé a despegar.

Desde entonces simultaneo la nave-tienda, mi tienda on-line y proyectos.

Murcia Inspira - “Cuidar ciertos objetos es cuidar tu historia personal, es respetarla”

A mí me pasa que cuando estoy rodeada de belleza, tal como yo la entiendo, me siento mejor. ¿Cómo valoras la belleza en tu vida? ¿Crees que es necesaria a nuestro alrededor?

Para mí es fundamental. No sé vivir en un espacio que no esté cuidado, no en el sentido de perfección sino en el de estar lleno de significado. Hablo de una belleza que no parte de la superficialidad absoluta sino del objeto en relación al entorno, a su significación o a su cometido. Tiendo a ser preciosista, a hacer las cosas mas bonitas de lo que son en la realidad porque es mi forma de comunicar que la vida puede ser mejor de  lo que vivimos. Para mí, el concepto de belleza debe ir ligado al contenido de las cosas. No sólo a un color, una forma o una tendencia. Trabajar con tendencias supone ser más comercial y lógicamente más fácil de vender pero yo necesito ser libre.

Leyendo La Historia de la Belleza, de Umberto Eco no me queda claro qué es la belleza. Porque lo que es bello para unos no lo es para otros, es totalmente subjetivo. La belleza siempre va ligada a algún concepto del que nosotros no somos conscientes: la ostentación o la simplicidad, la perfección o el paso del tiempo… Y en el interiorismo tendemos a ligarlo a funcionalidad y a armonía, proporcionalidad en el espacio. Es un concepto interno que asocias con algo que te hace sentir bien. A veces creo que hay que abstraerse de los conceptos de belleza externa, impuestos por la tradición o el entorno.

¿ En qué parte del proceso de decoración te sientes más cómoda?

Desarrollando el estilo personal de la persona que me lo pide y mezclando todo tipo de piezas, creando una atmósfera diferente que identifique su personalidad. Recuperando piezas familiares o de otros lugares y encontrándoles su nuevo lugar y función.

Tu perfil en las redes está muy cuidado. Últimamente las redes sociales son objeto de debate: ángel o demonio. ¿Cómo son para ti?

Hasta hace poco no reflexionaba excesivamente si era políticamente correcto o no lo que decía en ellas. Me han dado algunos tirones de orejas porque se supone que es un perfil de trabajo y no debo mostrarme en exceso. Pero yo soy de posicionarme, de toda la vida. Me cuesta desligar mi filosofía de vida de lo que es estrictamente trabajo. Mi trabajo es mi forma de vida. Al final, después de reflexionar, he llegado a la conclusión de que no quiero ser en absoluto molesta u ofensiva con otras personas que puedan sentirse identificadas con lo que hago pero que no compartan ciertas ideas conmigo, así que desde hace algún tiempo intento centrarme en lo estrictamente profesional. Aunque sigo pensando que la primera norma para publicar en redes es ser tú.

Las llevo yo misma porque no me suponen un esfuerzo y porque todo lo que muestro forma parte de mí. Si hablo de “mi granado” no es por dar imagen de nada. Tengo un granado en mi jardín, me encanta y lo muestro al mundo. Para mí, las redes son una maravilla que permiten atraer a mis potenciales clientes y que me conozcan. He crecido desde ahí y mi marca ahora es lo que es gracias a ellas. Me escribe mucha gente de diferentes edades diciéndome: «Me encanta ver tus fotos. Me das ganas de hacer cosas». Y eso me hace muy feliz.

Durante la pandemia las casas han tomado mucho protagonismo. ¿Qué hemos aprendido sobre nuestra forma de vivir y los espacios que habitamos?

Hemos aprendido que necesitamos conectar con nuestro espacio vital. En España y sobre todo en el sur somos seres muy sociales. La pandemia nos ha hecho sufrir más que a otras culturas que ya están habituadas a tener un universo particular. Por ejemplo en Francia cuidar la casa, decorarla y desarrollar hobbies relacionados con ella como el bricolaje o el reciclaje de muebles, jardinería o repostería es algo que viene de lejos, se practica desde hace mucho tiempo. En España desde hace un par de años se vislumbraba un mayor interés por la casa y la decoración en general pero el confinamiento ha sido el espaldarazo definitivo.

De repente me han escrito desconocidos por Instagram pidiendo consejos, o clientes de Asesorías Deco para ayudarles a encontrarse bien en su propia casa.

Tras el confinamiento he tenido demanda de personas que no buscan un interiorista al uso, si no un coach de interiores que les ayude a pensar su casa, sus necesidades, sus prioridades. Les ayudas a jerarquizar para que la casa responda bien en su funcionalidad y al mismo tiempo les ayudas en los aspectos de estilo para que la atmósfera produzca un estímulo de placer en sus habitantes. Porque lo que vemos puede hacernos felices o infelices. Mi función no es hacer obras maestras de la decoración, es que los moradores de la casa sientan placer al entrar en ella. Mi función es la de ayudar a la persona a conocerse más y adecuar su espacio a su personalidad.

También a posteriori he tenido mucha demanda para trasformar habitaciones infantiles. Los padres han entendido que el entorno es fundamental en el desarrollo equilibrado y pleno de su hijo/a. Muchas personas también se han replanteado donde viven y han trasladado sus residencias a espacios rurales o lo están intentando.

No creo que volvamos a ser los mismos de antes. Esta experiencia nos está marcando profundamente.

¿Cuales son tus fuentes de inspiración?

Tengo algunos referentes y sigo siempre ávida de aprendizaje. Por suerte, necesito descubrir.

Mi gran fuente de inspiración es el arte y la pintura. Siempre he estado especialmente atraída por los simbolistas y prerrafaelitas. Inconscientemente siempre he buscado la idealización del mundo y supongo que por ese motivo me siento muy atraída por pintores preciosistas, diestros con el color, que recrean escenas que ensañan la belleza. Rossetti o Burnes Jones. A veces busco ciertas influencias de esa belleza decadente cuando monto escenas con mis artículos.

Cuando estaba en la facultad intenté adaptarme al momento que vivía y durante un tiempo mis trabajos fueron instalaciones y poemas objeto, no me estaba yendo mal pero sentía que no era del todo yo, era un poco pose, lo que pedía el momento para triunfar.

También me inspira la artista contemporánea Leyla Cárdenas.

En cine vivo atrapada por Peter Greenaway y su puesta en escena. Mi sueño profesional por cumplir es trabajar en el arte de alguna producción suya.

Por supuesto mi abuela, siempre cuidándolo todo, guardando las historias atrapadas en cada objeto y perpetuándolas cada vez que me las contaba.  Y también art & crafts con William Morris a la cabeza y su afán de democratizar la belleza. Lo malo de esta tendencia es que empieza bien y acaba desmadrándose hace unos 30 años con la producción masiva de artículos en Asia , convirtiéndose en un abaratar mucho todos los artículos sin tener en cuenta el daño al medio ambiente con el único objetivo del enriquecimiento personal. Pero bueno inicialmente el movimiento “ arts & crafts “ fue fuente de inspiración para mí y siempre que me lo permiten hago un pequeño homenaje a Morris utilizando sus diseños de papeles pintados o telas reeditados.

En interiorismo estoy completamente abducida por la forma de trabajar de Quintana Partners y a otros niveles me gusta mucho también el trabajo de la treasure hunter y estilista de interiores Victoria Smith que lleva un blog que me encanta que se llama SFgirlbybay. Si hablamos de alta decoración también me gusta mucho la capacidad de mezcla y asociación de estilos de Laura Gonzalez, una gran interiorista parisina con raíces españolas.

Por último viajar. Los pequeños pueblecitos, sus puertas, sus colores, su comida. Me inspira mucho Francia. Me encanta ir a buscar tesoros allí con mi compañero de vida y vivirlo como una placentera aventura. Entrar en casas, hablar con los herederos, que te cuenten cosas de la familia, esto me llena de inspiración.

Murcia Inspira - “Cuidar ciertos objetos es cuidar tu historia personal, es respetarla”

¿Cómo sería tu proyecto ideal?

Mi proyecto ideal es el que tengo en cada momento, la verdad. Los tomo con gran emoción. Profundizar juntos en las necesidades funcionales y emocionales, conseguir que la casa no esté uniformada y que no vivan el proceso con sufrimiento sino como experiencia. Ese es el objetivo. Cada proyecto siempre es un reto. Por ejemplo ahora me han aprobado una propuesta de reforma de una casa que me emociona, en lo que queda de casco antiguo en Murcia. Me siento muy muy afortunada y es en este momento mi proyecto ideal.

Sin embargo si puedo hablarte de un anhelo, un vago deseo que tengo desde hace tiempo pero nunca se han dado las circunstancias personales para que yo me lance a la piscina, sería trabajar en una producción de cine como decoradora, me conformaría con ser parte del equipo y ver como es todo desde dentro.

Una locura para el futuro

El Open Arms. Me flipa la valentía y generosidad de los que trabajan en él. Siempre me ha rondado la cabeza hacer algo así pero nunca me he atrevido.

Cuando fui a India por trabajo por primera vez, me costó un tiempo de enfado con la vida. Estuve como desorientada con mi trabajo, todo lo que hacía profesionalmente empezó a parecerme absurdo y superficial. Por eso creo que con el tiempo y habiendo tenido hijos, egoístamente, intento hacer cosas que me mantengan sólida y cuerda. No me acerco mucho a esos temas por cobardía a los abismos. Quiero que mis hijos me vean feliz y yo también quiero serlo y a veces, estando demasiado cerca de estas realidades, no se puede.

Bueno, todo llegará a su debido momento.

Fotos: Pegasus Producciones y Rojo Lover Photo.


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