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Murcia Inspira - «Con ‘Interstellar’ creo que hay una especie de punto y aparte, o punto y final»

Tras varias décadas de carrera a las espaldas, ¿qué es lo que más te sigue atrayendo a la hora de plantear el inicio de un nuevo disco?

En el caso de Interstellar fue el propio disco el que marcó el terreno. Tenía el material ahí y las propias canciones fueron diciendo que necesitaban salir. Recuerdo la frase que le dije a mi chica: “Se me van cayendo melodías y arreglos por las esquinas, necesito ponerme a trabajar”. Y así lo hice.

¿En qué momento surge el chispazo que ha dado lugar a Interstellar?

Cronológicamente en 2017, pero el material pertenece a diversos periodos y uno al final no sabe muy bien. El álbum contiene temas que están conmigo desde hace mucho tiempo, canciones que surgen en el momento en el que empiezas a hacer el disco y otras que he compuesto durante el mismo proceso de grabación. Incluso una se hizo cuando el disco ya estaba terminado. Es un álbum que abarca un periodo largo y que muestra, quizá, intentos de escapar hacia distintos lugares. Pero sí, la chispa brota hace tres años.

¿Cómo fue el proceso de grabación del disco? ¿La improvisación marcó de algún modo el desarrollo de las canciones en el estudio o las tenías ya de una forma muy completa y definida en tu cabeza?

En mi caso siempre se dan ambas circunstancias. Tengo las canciones bastante definidas, pero luego voy perfilando mucho más en el proceso mismo de la grabación. En este caso no hice maquetas por lo tanto la maqueta es lo que escucháis. Las demos sirven para pulir los arreglos y luego ir al estudio con las ideas claras y este disco ha sido un proceso directo en ese sentido.  Fui arreglándolo conforme lo iba grabando, pero siempre dejo espacios para la improvisación y es ahí donde entran primordialmente las colaboraciones, porque cuando llamaba a alguien para hacer algo no sabíamos qué iba a pasar y siempre ocurría algo interesante. Eso es pura improvisación.

Me interesa mucho el proceso de elaboración de las letras del disco. En este caso, ¿llegaron antes o después de la música?

Siempre llegan después y sin embargo siempre se produce una especie de círculo mágico. Cuando encuentro las palabras, pongo la letra, la canción termina por cobrar sentido, la melodía adopta un carácter que quizá antes, siendo solo notas, no tenía en sí. En definitiva, se convierte en un binomio. A veces ya sabes que quieres contar, pero no tienes las palabras, solamente acordes y melodías. La letras siempre llegan más tarde como traídas por el viento, pero siempre es revelador y se produce una especie de colapso que cierra un círculo genuino, todo encaja y cobra un sentido que hasta yo mismo desconocía. Es realmente emocionante.

¿Cómo ha ido evolucionando tu manera de comunicarte con la hoja en blanco?

Bueno, cuando estoy en proceso creativo no le tengo ningún miedo a la hoja en blanco, todo lo contrario, la tomo como la herramienta que hay que llenar y la lleno, una y otra, y otra, y otra, hasta que doy con lo que necesito. El problema de la hoja en blanco creo que radica en el artista que está bloqueado y necesita crear algo y no encuentra inspiración. No ha sido mi caso todavía. Nunca me he forzado porque no he necesitado escribir para comer si no para vivir, que no es lo mismo. En cualquier caso, una hoja en blanco me parece maravillosa, hay que poner cosas en ella, eso me ha parecido siempre agradable y hasta ahora me ha servido para ser más feliz.

Más allá de las conclusiones a las que podamos seguir cada oyente a lo largo de las escuchas, ¿cuál crees que es el hilo conductor que unifica todas las canciones del disco?

En realidad no hay ningún hilo conductor, cada canción es un mundo y en este disco más que en ninguno que haya hecho. Incluso estilísticamente cada tema parece muy distinto del otro y cada uno trata un tema totalmente distinto. El hilo conductor, si quieres encontrar uno, podría ser el sonido del disco, el cual es bastante uniforme, pero el único posible es la tendencia del disco a la parte rítmica. Por ejemplo, en mi caso nunca había trabajado fijándome tanto en las bases y líneas de bajo como en Interstellar. Es una característica del disco que es común en todas las canciones y distintivo en relación a otros trabajos de Ross.

Te has encargado también de la producción de Interstellar, obteniendo unos resultados realmente sobresalientes. ¿En qué aspectos hiciste mayor hincapié en este ámbito?

A parte de lo referente a la rítmica he querido hacer mucho hincapié en la contundencia de las bases. Por otro lado, me propuse llenarlo todo de arreglos tanto como fuera surgiendo para luego quitar todo lo que me pareciera que no debía estar. Grababa aquello que me sugería cada día la canción, pero en el proceso de mezclas iba quitando cosas que no funcionaban bien o dejando las que parecía que si lo hacían. El disco podría tener muchas posibles mezclas. Menos era más en todos los casos y ese menos debía sonar alto y claro. Esa era la idea para la producción del disco.

En esta fase del proceso, ¿hasta qué punto es fundamental la colaboración de Antonio Illán?

La colaboración de Illán ha sido fundamental, primero por su pericia, rapidez y, sobre todo, por su paciencia y humildad. Trabajé con él en la producción de ‘Viaje Iniciático’ de Second y tuve muy claro que mi disco lo haría con él porque es una persona con mucha mano izquierda y con la que me entendía a la perfección aun viniendo de generaciones diferentes. Alguien que sabe mucho más que tú de sonido y no le preocupa decir que aprende contigo es una persona con la que quiero estar. Imprescindible en este trabajo.

¿Cómo se llevan el Ross productor y el Ross artista?

Pues se llevan a la perfección porque yo creo que son el mismo y se conocieron a la vez. Ross, alter-ego de mi persona humana, se vio así mismo haciendo ambas cosas, componiendo y produciendo sus propios temas, tocando los instrumentos de sus temas y cantando los coros. Ross funcionaba así y esa era quizá la clave de todo, que lo hacía todo él. En cuanto alguien metía la zarpa algo se corrompía y la magia de ese sonido se perdía. De manera que Ross, para bien o para mal, desde el principio, era así o no era. Ross multi-instrumentista y productor. Ahí está el secreto de la receta.

Murcia Inspira - «Con ‘Interstellar’ creo que hay una especie de punto y aparte, o punto y final»

A la hora de definir Interstellar, aseguras que se trata de una especie de combinación de las claves que marcaron los legendarios Supersonic Spacewalk y Rossland. ¿Podríamos estar hablando entonces de una especie de trilogía inesperada? En el caso de que sea así, ¿qué papel consideras que jugaría este último disco dentro de ella?  

No lo había visto desde ese prisma. Digo que puede ser un hibrido entre esos dos discos porque es verdad que mantiene cierto carácter lisérgico y progresivo con respecto a lo que pasó en Rossland, pero también es verdad que contiene más agresividad y fuerza que aquel disco y eso es lo que pasó en Supersonic Spacewalk. El otro día alguien decía que seguía siendo yo mismo pero reinventándome y eso me parecía estimulante. No sé, nunca pensé en una trilogía, pero si es así, Interstellar es el punto y final. Tengo necesidades nuevas, de músicas nuevas y Ross quizá me ata a seguir ciertos patrones y aspectos que quizá me gustaría romper, pero que a la vez podrían traicionar su espíritu. De alguna manera, quisiera poder sacar ese sentimiento y llamarlo de otra forma, pero también es verdad que de todo lo que grabé queda material por publicar y quiero hacerlo este mismo año. ¿Esto rompe el sentido de esa trilogía? No lo sé.

Hace dos años publicaste un fantástico EP (‘Ross Pop’) en el que transitabas, en un espacio de tiempo limitado por las circunstancias, por varios géneros musicales, destacando la sensibilidad del maravilloso tema final My Girl in a New Home. En Interstellar has decidido rescatar aquel tema y los has rebautizado como My Girl in a Brand New Home. ¿Por qué decidiste que ese tema debía cerrar también este nuevo trabajo?

Bueno, es sencillo, lo grabé con guitarras acústicas y en el proceso de grabación quise hacer una versión con guitarra española, por lo que llamé a Bienve Campoy de Noise Box que vino a hacer unos arreglos, le dije que se trajera su guitarra española y grabé la canción de nuevo. Entonces me di cuenta de que lo de ‘Brand New Home’ sonaba incluso mejor que sin el ‘Brand’ y como el tema era mío podía hacerlo si me daba la gana, así que lo hice. Además, lo subí medio tono para estar en un registro más alegre. Bueno, al final decidí que lo pondría al final del disco también porque era como otra canción siendo la misma. Era una especie de hermana de la anterior y ha cobrado un significado diferente en el tiempo. Mi chica finalmente va a estrenar casa, esto es cierto, fue como un presagio.

De nuevo, en lo que ya es un elemento marca de la casa Ross, podemos identificar en Interstellar la influencia clara y evidente de los Beatles. En ese sentido, hay temas como las inmensas Look y Perhaps the Time que uno podría imaginar perfectamente en un disco de los Fab Four. De beatlemaniaco a beatlemaniaco, ¿qué tiene esta banda para seguir siendo década tras década un referente total para tantos y tan variados artistas?

Me encanta que digas Perhaps the Time y Beatles porque yo la veo más en un disco de Black Rebel Motocycle Club. Debe ser que finalmente mi sonido suena a Beatles y haga lo que haga es así, aunque es cierto que en el estribillo, sin embargo, yo escucho a los Stoogs con ese piano a lo I Wanna Be Your Dog. Pero lo de los Beatles es cuestión a veces de dejar de creer cosas y entender que ni siquiera ellos mismos fueron capaces de comprender en toda su extensión qué demonios pasó. Hace poco hablaba con un amigo y concluíamos que con solo una canción de los Beatles se han hecho estilos musicales enteros. Creo que queda más que explicado, ¿no?

¿Qué ha supuesto y supone para ti la música de los Beatles?

Para mí lo ha supuesto todo. Primero, porque fue la música que definitivamente me cogió por el cuello y me tambaleó hasta dejarme exhausto. Luego aprendí que la cuestión no era tanto la música que hacían, que era un crossover increíblemente culto, si no la magia con la que sonaban ellos entre sí. Y finalmente descubrí que esas canciones eran las que me servían para aprender todas las demás músicas. Además, yo crecí escuchando sus discos. Los Beatles me han hecho y me hacen feliz, ¿qué más puedes pedir?. El otro día precisamente anotaba sobre una hoja de papel: ‘The Beatles, el lugar donde las notas encuentran la felicidad’.

Volviendo a Interstellar, estamos ante un trabajo con una esencia profundamente actual en el que además habitan un clasicismo y una tradición casi romántica. ¿Buscas de alguna forma en especial el equilibrio a la hora de unificar tu indiscutible personalidad musical con la fuente de influencias que han marcado tu vida? 

Si te soy sincero, no lo busco en realidad, surge, pero es cierto que me dejo influir con cosas de hoy y del pasado, aunque algunas veces no esté tan claro, solamente en la fecha de grabación de unos discos y otros. La cuestión es que no renuncio a nada que me guste de antes si me sigue pareciendo bueno y no renuncio para nada a la música que se hace hoy si me parece igualmente buena. Por eso en mi música puedes encontrar un equilibrio entre algo totalmente actual y algo totalmente clásico, porque creo que yo soy las dos cosas, alguien que ha vivido lo suficiente para tener referencias de los clásicos, pero que mantiene los oídos abiertos al día de hoy, teniendo influencias del presente. Pero, incluso haciéndolo conscientemente, no lo busco. Lo hago, simplemente.

Muchos hemos encontrado en ‘Interstellar’ uno de esos refugios en los que nos dejamos llevar durante esta etapa de aislamiento provocada por el Coronavirus. ¿Cómo estás viviendo esta situación tan extraña y compleja? ¿En qué discos te estás perdiendo más durante estos días?

¿Sabes? La cuestión es que el confinamiento me ha traído de vuelta un aspecto sobre mí que la vida ajetreada del trabajo diario, horarios, compromisos, salidas constantes y demás había dejado en letargo, y es vivir el tiempo con la calma y con la pausa que merece. Por lo tanto no me he refugiado en unos discos en concreto. He ido cogiendo discos de mi estantería, los ponía y me decía: “déjalo sonar, hay tiempo”. Y así he hecho con todo, de manera que he estado viviendo toda esta situación con una calma quizá inusual para muchos, pero me he encontrado cómodo y tranquilo, sin quitar la preocupación que esto lleva consigo. En lo personal, no he tenido que buscar nada concreto, todo estaba ahí, era el momento de disfrutar de las cosas con el placer del sosiego y sin prisas. Vinilos, CD’s, MP3, viejas y nuevas películas…No ha hecho falta buscar nada ni refugiarse en nada. Ha sido suficiente con ser uno mismo y usar lo que tenía a mano.

Son numerosos los artistas que aseguran que estas semanas les están resultando especialmente productivas a la hora de componer y empezar a trabajar en nuevos proyectos. ¿Te sucede lo mismo? ¿El confinamiento nos traerá nuevas canciones de Ross?

Voy a ser honesto. Tengo nuevas sensaciones y no tengo claro hacia dónde van. Desde las composiciones de Interstellar no he vuelto a componer nada, salvo algunas pequeñas cosas para otro proyecto, pero como Ross creo que hay una especie de punto y aparte o punto y final. Por lo tanto, si hay algo que no he hecho durante el confinamiento ha sido componer. Cuando me enfrente de nuevo a esa labor será con un nuevo enfoque para decir algo sobre esas nuevas sensaciones. La última canción que compuse se incluyó en el último momento en el propio disco y fue What I Will Not que fue grabada en el ensayo de Ross y mezclada y masterizada con Antonio Eriatarka durante las sesiones de mastering del disco. No sé lo que me aguarda en el futuro.


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