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Murcia Inspira -

¿Cómo nació la idea de Los Últimos Fareros? ¿Ya la tenías esbozada o fue a tenor de la iniciativa de los Reactivos Culturales?

La idea de Los Últimos Fareros nació en los meses de cuarentena, cuando yo aún estaba viviendo en Bucarest. En una de esas jornadas de encierro, me llamó Sergio, el productor del documental y gerente de PlanOut (la empresa que gestiona las visitas al faro), para  planificar el contenido que íbamos a publicar en las RRSS de PlanOut durante la cuarentena. En ese momento se le ocurrió hacer una “visita virtual” por el Faro de Cabo de Palos. Empezó a enviarme fascículos que se había currado de la historia del faro y en ese momento se me encendió la bombilla. Me abrí un vino, me eché una copa y le dije “Sergio, ¿y por qué no hacemos un documental?”

Aun así, la elaboración de un largometraje documental como el de Los Últimos Fareros tiene un costo importante. Me consta que habéis abierto un crowfunding…

Abrir lo abrimos, pero supongo que ya se ha quedado en algo anecdótico. Por desgracia, no hemos alcanzado el objetivo que nos propusimos y la plataforma de crowdfunding ha devuelto las aportaciones. Funcionan así, si llegas a la cantidad establecida te ingresan todo el dinero; pero si te quedas por el camino, te dan las gracias y te desean suerte. Aún así no decaemos, muchísima gente se ha volcado con el proyecto y siguen queriendo colaborar. Desde PlanOut Producciones hemos habilitado un número de cuenta para depositar donaciones. Estas tendrán las mismas recompensas que pusimos en la plataforma de crowdfunding.

Además, seguimos en proceso de negociaciones para buscar más financiación. La producción de un largometraje es complicada y más en los tiempos que corren. Debido a la pandemia, muchas empresas e instituciones que iban a colaborar se han echado atrás por falta de fondos. Lo importante ahora es seguir trabajando y avanzando con el proyecto.

Como contáis, cuando Jesús Álvarez, el farero de Cabo de Palos, se jubile, nadie cogerá su testigo. ¿Crees que a alguien se le puede despertar la vocación cuando vea vuestro documental?

Así es, la figura tradicional del farero en la Región de Murcia desaparecerá cuando se jubile Jesús. La profesión tiene impregnada de por sí un olor romántico y de misterio, si a eso, además, le añadimos la magia de la gran pantalla, yo creo que sí despertará vocaciones pero, sobre todo, nostalgia. Dentro de poco nos tocará decir adiós a una figura mítica de nuestras costas y, por lo que nos han contado los protagonistas, parece que la despedida no ha sido muy agradable. 

¿Cómo ha sido conocer las historias de Álvarez y José Luis Gandolfo?

Cuando te pones a crear un documental, un reportaje, o una simple entrevista sobre un tema que, parafraseando a mis amigos mexicanos, “te late”, sin darte cuenta te acabas enamorando de todo lo que emana el personaje. La ternura de José Luis contrasta con la personalidad feroz de Jesús. Son dos hombres, a primera vista, muy similares pero con vidas y aventuras muy distintas. Lo que le llevó a ser farero a uno es completamente diferente a lo que le atrajo al otro. Sumergirme en sus pasados para entender sus presentes fue emocionante a la par que clave para terminar de crear la historia. El guion de un documental está vivo y cada minuto de rodaje te hace cuestionarte y replantearte todo.

También os habéis apoyado en testimonios de historiadores que conocen de sobra el tema, ¿no?

Sí, hemos contado con la colaboración de varios historiadores ilustres de la zona. Nombres como José Luis Domínguez, Paco Velasco o Francisco Franco (sí, puedo decir que he entrevistado a Francisco Franco -ríe-) formarán parte de la narrativa del documental. Historias como el Naufragio del Sirio, la Batalla Naval de Cabo de Palos durante la guerra civil o los ataques de piratas durante el siglo XIX cobrarán vida en la película.

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Es imposible imaginar una costa española importante sin su faro. Cuentan con historias llenas de significado, con muchas anécdotas. ¿Qué habéis aprendido del faro de Cabo de Palos durante la investigación para el documental?

Muchísimas cosas, la verdad que cada historia daba para hacer un documental en sí. Mi preferida, fíjate que curioso , tiene que ver con el cine. La Batalla Naval de Cabo de Palos fue la más importante a nivel marítimo de toda la contienda civil española. Fue en el 38, los nacionales tenían ya prácticamente la guerra ganada, pero en esta batalla naval los republicanos derribaron al buque Crucero Baleares, del bando fascista, e hicieron eco de una gran victoria. Por el contrario, el bando de Franco mostró este hecho  al mundo como una gran masacre y quiso convertir el hundimiento del Crucero Baleares en algo así como una epopeya. La historia se llevó al cine en el 1941, pasó la veda de todos los órganos censores, pero a dos días de estrenarse las autoridades franquistas la vetaron. Y no os cuento más, que tenéis que ver el documental.

¿Por qué habéis decidido sumar la animación al documental? Me encantó la tranquilidad que emanaba del clip de la gaviota que mostrasteis. ¿Quién se está encargando de la animación?

Eso fue fruto de un bonito capricho mío, jajaja. En realidad creo que hay historias antiguas que, al no tener material de archivo que les haga justicia, merecen la pena ponerles cara y voz. Lo que vamos a animar va a ser un pequeño corto al principio del documental. Es lo único de ficción que tiene la película y dará vida a un elemento fundamental del filme: la luz del faro.

El jefe de animación es Fredy (Alfredo L.Hita), entre su currículum se puede destacar su trabajo en la película El Cid: La Leyenda (2003), ganadora al Goya a Mejor Película de Animación.

El ilustrador es Quino Coloma, un gran artista en ciernes. Quino y yo somos amigos desde el instituto y me acuerdo que solíamos hacer dibujos en las servilletas de los bares cuando quedábamos a tomar una cerveza con amigos. Fíjate, ahora de las servilletas hemos pasado a un documental.

A la hora de enfrentarse a un largometraje documental, ¿cómo es el flujo de trabajo? ¿Cómo se crea, sobre una idea, todo un guion?

La cuarentena y el verano me dieron muchos, muchos, muchos meses para dedicarme al guion. Creo que al final acabé con 5 o 6 versiones diferentes. Una locura.

Respecto al flujo de trabajo, lo primero es documentarse muchísimo, bueno, en realidad es que no paras de documentarte en todo el proceso. Para la parte histórica tuve el apoyo y el asesoramiento del historiador José Luis Domínguez y del propio Sergio. No quería meter ningún gazapo histórico, jajaja. Luego, en todo lo referente a la extinción de los fareros, Jesús Álvarez también me echó un buen cable.

Una parte importante es ver y ver documentales y películas, entender cómo los directores plasman ciertos aspectos técnicos y creativos, en definitiva, visualizar de qué forma todo lo que tienes en tu cabeza va a quedar mejor en el montaje final. 

Y mientras haces todo lo anterior, escribir, escribir y escribir. Al final, después de todo el mejunje de información, es cuando empiezas a darle forma a la película. 

¿Es tan solitaria la vida de un farero como se le presupone? Imagino que en la antigüedad, más. Pero, en los testimonios que habéis recogido, ¿habéis sentido que es un trabajo para unos pocos, que no todo el mundo está preparado?

Cuando le hice esa misma pregunta a los fareros, se rieron. Mucho. La soledad del farero es una realidad muy mitificada por la literatura y la ficción. Es cierto que, antiguamente, en los faros más apartados de la humildad, la soledad era un gran inconveniente. Pero en un mundo más contemporáneo, los protagonistas del docu me hablaban quizás más de la accesibilidad y, en ocasiones, de la precariedad. Un faro, a pesar de lo que piensa mucha gente, no es un hotel de cinco estrellas.

Codirigiste y coprodujiste el documental ‘Radioescribidad.La leyenda del meteorito’, film que recibió el segundo premio en el CREAJOVEN 2016. El documental ‘La Cárcel Vieja Habla. Presos de la Memoria’ es uno de esos documentales que merece la pena saborear poco a poco. Todos tus trabajos están muy arraigados a la Región…

Así es. Es curioso, porque no muchos años atrás yo era la típica adolescente que soñaba con salir de Murcia e irse a Madrid (A día de hoy lo he conseguido y no sé si estoy muy feliz -ríe-). Me pasé mucho tiempo renegando de mi ciudad y huyendo de ella. De hecho, he vivido ya en tres países diferentes. Creo que tanto el documental del meteorito como el de la cárcel tienen ese componente regional porque me tocaron vivirlos ahí. En el caso del faro, yo fui quien lo buscó. Cuando saltó la pandemia yo trabajaba en Bucarest, durante los meses de encierro sentí, creo que por primera vez, el famoso “homesick”. Empecé a escribir sobre Cabo de Palos y su faro a modo incluso de terapia y, al llegar a Cartagena, quise reconciliarme con la ciudad y homenajearla a mi manera, con una película.

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Vemos que, cada vez más, Murcia está teniendo un nombre en el mundo de las artes escénicas gracias a gente como Luis Carrasco, con El año del descubrimiento, actores y actrices como Carlos Santos o Eva Llorach… ¿Qué crees que ha cambiado para que el talento que ya había aquí haya conseguido traspasar nuestras fronteras?

Tendemos a pensar que el talento está concentrado en Madrid o Barcelona (nacionalmente hablando),  pero hay muchísima gente escondida que tiene mucho que aportar. Quizás en Murcia falten todavía medios para desarrollar el séptimo arte: más escuelas, más subvenciones, más programas, etc. Pero la gente está, el talento está , solo hace falta escucharles y, sobre todo, apoyarles. 

¿Qué proyectos futuros tenéis en la recién creada productora PlanOut Producciones?

Pues algo hay, pero todavía no puedo hablar de ello (siempre he querido decir esta frase). Aunque este año estamos 100% centrados en hacer un buen documental y llevarlo todo lo lejos posible. Así que, partido a partido.

¿Se trata bien la Cultura y a sus agentes en Murcia por parte de las administraciones? 

Honestamente, no. Creo que la cultura en Murcia todavía navega por un submundo en lo que se refiere al apoyo institucional: es poco y bastante pobre. Nosotros hemos tocado muchísimas puertas y, por ahora, solo hemos recibido respuesta materializada en apoyo económico en una. Creo que esto no le pilla de sorpresa a nadie, la Región cojea mucho en estos temas, en todos los ámbitos.  Poco a poco va mejorando algo, pero todavía hace falta una reestructuración enorme en las instituciones, aunque no vamos a  entrar a hablar de política. 

¿Cómo estáis sobrellevando, artísticamente, este tiempo de pandemia?

Regular tirando a mal, el sector cinematográfico se está viendo muy afectado. Yo estaba trabajando en un laboratorio de postproducción de cine en Bucarest y tuve que volver porque con la pandemia se dejaron de hacer películas. Poco a poco se va abriendo la veda y se está empezando a producir de nuevo, pero los rodajes se hacen muy difíciles y costosos. Nosotros sacamos la filmación adelante con siete personas y aún así se hizo complicado, imagina entonces una producción de cientos en el crew, con sus respectivos PCR, desinfecciones de espacios , distancias sociales, etc. 

Supongo que ahora lo que nos toca es tener mente positiva y confiar en una nueva normalidad más amable para toda la industria cultural.

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Fotos cedidas por la entrevistada.


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