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Murcia Inspira - Anestesia-dos

Ocurren cosas curiosas cuando a Manuel Granados le dan un espacio para que proyecte su videoarte: algunos visitantes se quedan sentados horas en mitad del caos de superposiciones de imágenes, luces y sonidos distorsionados; otros salen huyendo despavoridos. Cada uno se enfrenta con diferentes grados de verdad a una realidad aplastante, desde distintas sensibilidades.

Desde luego, en Anestesia los videos de Granados son piezas artísticas que merecerían una contemplación aparte, con calma y reflexión y quizá una copita de vino; pero precisamente la amalgama de proyecciones dificulta, casi imposibilita, ese aprecio individual. Así Granados pone de relieve lo que es Internet, lo que son las redes, lo que tenemos en los medios. Una avalancha informativa y no tan informativa donde la expresión, el arte, el puro recreo, el ego y los afectos puros e imaginados se ven mezclados de una forma casi -yo prefiero el casi, soy optimista- irremediable. Este efecto cargante evidencia la dimensión excesiva de la propia anestesia.

Con el propósito de colador aparece la extensión de la obra en forma de poemario visual, que los visitantes pueden llevarse a casa -un espacio privado, íntimo- para abordarlo con esa copita de vino famosa. Diseñado con material de mis antepasados remotos y no tan remotos, con documentos oficiales, fotos y cartas manuscritas, cada lámina contiene un poema bien contemporáneo y se remata con un soplo de pasado, en un jeroglífico generacional que abre interrogantes y apunta hacia una posible respuesta. ¿Ha sido siempre así, como ahora? ¿Hacia dónde estamos yendo? En este sentido unitario se avanza hasta el cierre del librito, con un posible despertar a la propia vida. O sea, una invitación a apropiarse conscientemente de las herramientas tecnológicas nuevas como eso: herramientas. Sin olvidar que siempre ha existido la opción de evadirse, y que de vez en cuando evadirse es cojonudo.

Murcia Inspira - Anestesia-dos

La anestesia, en este caso, se estudia desde la perspectiva del universo digital; que a su vez está imbricado en una panorámica capitalista híper saturada de ideas de consumo; una imposición continua de qué tener, cómo ser y qué pensar. La experiencia inmersiva de Granados en el espacio produce una toma de conciencia directa a este respecto, pero la anestesia puede ser cualquier cosa -ahora cabe preguntar: ¿cuál es la tuya?-. Desde esa copita de vino a la que hacía referencia antes, hasta una rayita de polvos, hasta polvos en forma de pastilla o en forma de cuerpo desnudo. Puede ser un rosario, puede ser una fiesta popular o las fiestas del trabajo, puede ser la serie de turno, la cinta del gym o la tableta de chocolate. Puede ser hasta otra persona. Por poder, se puede -casi- todo.

A veces son positivas, que conste. Las anestesias son necesarias porque de fondo existe, a menudo, una angustia que no cesa, como el rayo de Miguel Hernández. Adormecer o alterar el sistema sinestésico al que hace alusión Susana Pardo (@susana_pardo_nucleo), la comisaria del proyecto, es productivo. Más allá de la angustia, también hay miedos e inseguridades que, con un poquito de anestesia, se apagan o mitigan. A menudo, cuanto menos conscientes somos de nosotros mismos, más nosotros mismos somos. Paradoja, ¿eh? El tío abuelo que se arranca a bailar cuando se bebe tres vermús. Pues eso. Y en este sentido conviene pensar en la anestesia como herramienta también: el efecto de la «post-anestesia» a la que Granados se refiere en nuestras charlas de té, entendida como aquel salto de calidad que puede darse en la vida gracias a una ayudita extra. Siempre que el sujeto domine la sustancia y la situación, y no a la inversa, puede dejarse llevar en el momento y recuperar el control de inmediato.

La anestesia virtual también modifica de lleno las relaciones. A diferencia de Granados, yo sí he tenido cibernovios. Me refiero a que a mí me gustaba Juan -nombre falso para proteger su identidad remota, a saber qué ha sido de Juan, podría buscarlo en redes- y hablábamos por Messenger. Íbamos a clases diferentes, pero nos veíamos cada día en el patio. Y aunque estábamos de palique de iconos horas y horas por la tarde, jamás de los jamases nos saludamos en persona.

Murcia Inspira - Anestesia-dos

Lo que Granados observa con cierta estupefacción, a nosotros nos resulta de lo más natural. En mi generación, una persona puede gustarte sin haberla tocado. La pantalla separa pero también une: la sinceridad en la distancia es proporcional, y se pierden unos matices para ganar otros. El tema de las relaciones por redes sociales se explora con amplitud en el poemario porque es un tema fresquito. Pero justo por eso se enlaza con documentos de la memoria histórica: aunque la manera de interactuar esté cambiando, no conviene precipitarse en las conclusiones.

Nada es mejor o peor, solo es distinto. Y al abrirse un universo nuevo de conectividad, tenemos que preocuparnos de construir una red vinculante de calidad. De ahí que lo principal, en esta expo, sea la experiencia personal y el enfoque subsiguiente del visitante y espectador.

Murcia Inspira - Anestesia-dos

A N E S T E S I A
Video Instalación & Poesía
Manuel Granados: #manuelgranados www.manuelgranados.studio
Andrea Tovar: @atovv www.andreatovar.org
Colaboración: mae kurtz

MUTUO Sala
C/ Méndez Núñez 7, 08003 Barcelona
Comisariado por Susana Pardo
Inauguración Jueves 19 de Septiembre de 2019 de 19-22h
Visitable días 20 y 21 de 17-21h


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