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Murcia Inspira -

La primera pregunta es obligada, ¿cómo estás viviendo estos días en casa?

Bueno… esa pregunta depende no sólo del día en que se haga, sino casi en el minuto en que se haga. Estos días están siendo tan extraños que es bastante fácil pasar de la risa histérica al llanto desolador. Además está la cultura del positivismo tóxico, del “todo está bien” que a mí personalmente me parece bastante desesperante.  Y no todo está bien, es imposible con lo que está pasando y hay que permitirse estar mal y llorar, y reconocer que hay días que no haces nada más que mirar al techo, y otros, por supuesto, que tienes energía para hacer un montón de cosas.  Hace poco escuché decir a Adela Cortina, filósofa y pensadora maravillosa que me gustaría que fuera de mi familia,  que le preguntaban mucho si era optimista o pesimista y ella contestaba que tanto el optimismo como el pesimismo le parecían dos estados de ánimo igualmente fugaces. Pues eso. También te puedo decir que estoy teniendo un confinamiento de los mejores, con una compañera de piso que es la mejor persona con la que podía estar pasando esto y con la que me río muchísimo, a veces en momentos muy inoportunos como cuando en los balcones se pone un himno por las personas fallecidas. No sabemos por qué pero siempre nos dan ataques de risa que tenemos que disimular en ese momento, ¿esto quiere decir que no nos importan las muertes?, por supuesto que nos importan, es simplemente que la risa es una manera de escapar. La mejor. Escapar del miedo y de la incertidumbre ante lo que vendrá.

Hemos visto cómo la Cultura ha vuelto a ser la gran olvidada en cuanto al plan de reconstrucción. ¿Qué futuro le auguras?

No puedo emitir respuestas muy profundas sobre esto porque no soy economista, pero el futuro no parece bueno, no. Por conversaciones que estoy teniendo con mi representante obtener fondos a partir de ahora para hacer una película va a ser muy complicado. También el teatro lo tiene difícil. Nos salvará hacer televisión y series para plataformas con las medidas que nos impongan.

2019 fue tu año, con el Forqué y el Goya. A todos nos emocionaste con tu discurso a lo Frances McDormand, en el que pedías desterrar los clichés y llegar a una industria del cine más igualitaria, más inclusiva. Me gustaría saber cómo viviste ese ascenso meteórico, tras tantos años trabajando en el sector.

Gracias, si te refieres a ese momento en concreto lo disfruté y lo sufrí a partes iguales, hablar delante de tantísimas personas es terrible, sé de actrices que incluso cuando llega el momento rezan para que no digan sus nombres (ríe).

Y respecto a lo de meteórico… como bien dices llevaba casi diez años en Madrid haciendo todo tipo de cosas aunque si te digo la verdad, incluso a día de hoy, me sigo sintiendo como una especie de farsante, de infiltrada en la industria. Tengo un poquito de síndrome del impostor… venga, sólo un poco, me merezco lo que me pasó, ¡qué demonios!

¿Cómo viviste el boom y las buenas críticas con ¿Quién te cantará?

En aquel momento lo viví con una felicidad inmensa, que mi trabajo se viera tan recompensado me parecía una locura con la que tuve que convivir mucho tiempo. Y llevé bastante bien toda la exposición mediática que conlleva eso. Soy tímida, o lo era, ya no sé, pero en este contexto lo disfruté bastante.

Quién te cantará me dió además algo increíble, pude viajar por muchos sitios presentando y haciendo coloquios sobre la película en festivales, algo que disfrutaba muchísimo y que me llevó a muchas ciudades, en España y en Europa, en las que conocí a gente maravillosa. Sí, creo que el poder viajar a distintos festivales del mundo ha sido de lo más bonito que me ha pasado.

¿Qué se ha quedado de Violeta en Eva Llorach?

En Violeta estaban todos mis miedos llevados al límite, todas mis angustias, así que espero que poco. Están agazapados a la espera de otro personaje que los requiera.

“A los 40 años seguimos existiendo, no nos metemos en un agujero negro, no dejamos de existir”. ¿Cómo se puede cambiar esa barrera que pone la industria a las mujeres que pasan de los 40?

Es algo entroncado en la sociedad y yo no creo que viva para ver la verdadera igualdad entre hombres y mujeres. Las mujeres más allá de los 40 dejamos de ser objeto de deseo y por lo tanto los hombres, que son los que “run the world” (por mucho que Beyoncé diga lo contrario), no escriben personajes de esas edades, ¡que es más cuando más interesantes nos volvemos! Pero aunque parezca que no, intento ser optimista y creo que se dan pasos pequeñitos pero se dan. Cada vez hay más mujeres que se dedican a escribir, a dirigir, a producir, pero faltan cantidades ingentes de ellas, y referentes, para que esto cambie. Y no creas que es fácil mantenerse optimista cuando estás al tanto de casi todos los proyectos y ves que en la mayoría de ellos no hay personajes para mujeres de mi edad.

¿Cuánto le debe la Eva Llorach actriz a Carlos Vermut?

Muchísimo… En algún momento he llegado a decir que todo, pero eso sería no darme absolutamente ningún mérito, y he trabajado mucho para poder vivir de mi profesión.  El conocer a Carlos al poco de llegar a Madrid fue una mezcla de obsesión por trabajar, y de no poder salir de casa porque no tenía dinero ni para una caña, mis padres me ayudaban con lo fundamental y hacía todo tipo de trabajos para subsitir. Me pasaba muchas horas al día enganchada a páginas de casting, mandaba mi material a todos sitios (no tenía representante) e hice veintiocho millones de cortos gratis hasta que en una de esas páginas vi que buscaban actrices para un largometraje. Era Diamond Flash, la primera película de Carlos. Me acuerdo perfectamente de la escena que hicimos para la prueba, del lugar donde la hicimos… Era 2011. Y a partir de ahí siempre ha contado conmigo, le estaré agradecida eternamente. A día de hoy todavía le mando a veces un mensaje de agradecimiento cuando estoy haciendo algún trabajo porque siento que es gracias a él.

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Documentándome para la entrevista he visto que has realizado algún trabajo desde la dirección ¿Es así? ¿Qué conclusiones sacas de esa tu incursión? ¿Te ha servido a la hora de interpretar?

Bueno… He hecho dos cortos para el Notodofilmfest, los dos en plano secuencia. Un drama y una comedia muy absurda. Me gustaría muchísimo dirigir, pero no tengo la visión del director. Me vuelvo loca con las infinitas posibilidades sobre dónde colocar la cámara. Mis conclusiones sobre mi incursión son que admiro muchísimo a los directores y que… ¡están locos! La angustia, el estrés que te produce el dirigir un equipo… Una vez dijo Carlos Vermut que un año de director son siete años de humano, y juro que es verdad. En esos cortos en los que éramos cuatro o cinco de equipo yo quise morir varias veces, lo que pasa es que si quieres contar lo que estás contando la sensación es tan poderosa que puede con todo, así que en el fondo los entiendo.

Hubo un momento en que comenzaste a indagar y tenías un proyecto en mente sobre el delicado tema del suicidio ¿se ha materializado en algo o lo hará en un futuro?

Esto sólo te lo ha podido contar una persona… Lo que pasó es que alguien que conocíamos Claudio Aldaz, y yo misma, murió. Era Paco Miranda, escritor. Claudio le dedicó un artículo precioso en vuestra revista. Paco era del grupo de amigos de mi hermano, yo conozco a Claudio por mi hermano, y la noticia fue una bomba. Yo estaba en Madrid y me llamaron para decirme que Paco había muerto. Mi cabeza empezó a intentar entender qué demonios había pasado, y eso me llevó a un proceso artístico que yo quería que desembocara en un proyecto teatral. Investigué mucho, busqué colaboraciones, y cuando todo estaba bastante avanzado… llegó la propuesta de Quién te cantará y tuve que abandonar el proyecto. No sé si lo retomaré algún día, aunque sí me parece una realidad de la que es importante hablar y hacerlo bien. Te aseguro que aprendí muchísimo en esa investigación de mí misma y del ser humano, y de que nada de lo que damos por seguro lo es.

Hola, mamá es una obra teatral, un monólogo telefónico de una mujer, en vías de separación, con su madre. Se abordaban temas de calado emocional en torno al entendimiento entre parejas, aceptación y reconducción del fracaso emocional, custodia de los hijos… Tu interpretación fue apoteósica. ¿Cómo conseguiste enganchar con una temática tan delicado?

Este proyecto es muy especial para mí porque es algo así como familiar. Vino de parte de mi cuñada (y amiga) Natalia Carreres que dirige la Asociación Mediacción que es uno de los centros de mediación familiar de la Región de Murcia. A Natalia, que es abogada mediadora pionera en temas de mediación a nivel nacional, y que nunca jamás había escrito nada, se le ocurrió que una buena idea para que la gente entendiera lo que era el proceso de mediación familiar sería a través de una obra de teatro. Y así lo hizo, escribió una obra maravillosa basada en sus experiencias profesionales que se llamaba Hola, mamá.

Fue una experiencia increíble y muy difícil estar una hora y cuarto aproximadamente sola en un escenario con un monólogo, pero también fue un gran aprendizajr y muy gratificante, sobre todo porque sentíamos que estábamos haciendo una labor social.

¿Qué tiene el teatro que atrae tanto a los actores en comparación con el cine?

La cercanía del público, el que sea algo vivo que nace y muere en ese momento… Es una sensación muy bestia. Y no sabes las ganas de salir corriendo que te entran antes de la primera frase, antes de empezar, es terrible, pero luego hay algo…

La pandemia me pilló en el Centro Dramático Nacional haciendo Taxi Girl, un texto de María Velasco, dirigida por Javier Giner. Me pasaba toda la entrada de público, un cuarto de hora, tirada en el suelo boca abajo esperando a empezar. Si hubiera podido registrar todo lo que pasaba por mi cabeza…

Has dicho en algunas entrevistas que “un Goya no garantiza el trabajo”. ¿Tenías proyectos encima de la mesa para 2020? ¿Te veremos en alguna producción próximamente (coronavirus mediante)?

Efectivamente no te lo garantiza y yo he tardado más de un año en empezar a trabajar, desde agosto no he parado y no me puedo quejar. Cuando llegó la pandemia estaba haciendo teatro y tenía dos rodajes en cuanto acabara. Al ser cosas que ya estaban en marcha se harán en cuanto se retomen los rodajes. Lo que asusta un poco es lo que vendrá después. Mucha incertidumbre, como en todos los sectores.

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¿Qué actriz querías ser cuando empezaste y en qué actriz te has convertido?

Siempre he querido ser una actriz honesta, de las de que creen en su trabajo pero que  tampoco piensan que están descubriendo la penicilina o internet (no todas podemos ser Hedy Lamarr). Hace poco vi un documental sobre Katherine Hepburn en el que decía que “poder actuar es el más insignificante de los dones, al fin y al cabo Shirley Temple ya lo hacía con 4 años”, maravilloso, ¿no? Me gusta pensar que mi forma de trabajar y mi visión de las cosas pueden aportar cosas a los proyectos en los que esté, pero también convertirme en un títere del director si eso es lo que quiere (porque nunca lo eres del todo, ahora que nadie nos escucha…)

También, como he dicho en muchas ocasiones, y más ahora con todo lo que está pasando, quiero sobre todas las cosas ser una actriz que trabaja y que puede vivir de su trabajo.

En los últimos años hemos tenido muchos nombres murcianos en grandes producciones, tanto de cine como de televisión. Hay talento. ¿Por fin está dando la cantera murciana sus frutos?

Siempre ha habido mucho talento en Murcia, no sólo a nivel actoral. A nivel musical también. Murcia es una gran desconocida, y alguien debería ponerse las pilas para que la gente de fuera supiera que somos algo más que playas.

En el mundo del cine y la televisión, ¿se penaliza ser de una provincia como Murcia, a favor de la gente de Madrid o Barcelona?

Absolutamente no.

En el photocall del Festival de San Sebastián posaste tocando una air guitar y al grito de «¡Quiero una guitarra!»,  después comentaste algo así como que tu outfit te hacía sentir como una estrella de Rock’n’Roll. ¿Cual es tu relación con la música?

Me he relacionado muchísimo con las personas a través de la música, mis relaciones, mis amistades, suelen ser gente con afinidad musical. Es increíble que pase esto y es en cierto sentido snob, pero… Influye en los sitios a los que vas, los festivales a los que acudes, en tu sensibilidad. Me costaría mucho tener algún amigo que no le gustara la música, no lo entendería muy bien…

Siempre digo que hubiera preferido ser una estrella del rock antes que actriz, y bromeo diciendo que daría cualquier falange de mis dedos (o varias) por haber tenido un grupo. Tuvimos un grupo, que creo que duró dos conciertos, se llamaba Gizmo y mi hermano Sergio tocaba la batería. De vez en cuando miro esos vídeos y pufff… ¡cómo disfruté! 

¿Hay más libertad de creación en las producciones independientes que en las grandes?

No he estado en ninguna gran producción, no puedo decirte.

“Murcia es la nueva Lepe”. Últimamente se escucha esta frase, porque todo el mundo nos usa como sparring para sus chistes. Yo creo que nos lo tomamos bien, porque tenemos muy buen humor, pero también creo que nuestra Región es la gran desconocida en cuando a talento y cultura. ¿Tú también lo crees?

En realidad hace bastantes años ya de esto, y sí yo también me río, aunque en alguna ocasión he pensado… qué cansinos, ¿no? Como te decía antes sí, me parece una gran desconocida, y esto seguramente será un problema de promoción. No sé por qué nos ven así, pero a veces pienso en los rincones maravillosos que tiene la región y flipo. ¿Y la comida? La gente no tiene idea de cómo se come en Murcia, eso es una locura.

¿Qué le pides a la “nueva normalidad” tras el coronavirus?

Que no sea como la otra normalidad. Por cierto, ¿qué es la normalidad?

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Por último, algunas preguntas rápidas. ¿Una película independiente que te haya enamorado?

Border (2018) de Ali Abbasi. Es una película sueca que ganó Un certain regard en Cannes en 2018 y que no había podido ver hasta ahora. Extraña, fascinante y muy perturbadora.

Y no puedo evitar hablarte de una de las mejores series que he visto en mi vida. Succession. Locura total. Diálogos brillantes, personajes deslumbrantes, fotografía increíble, música espectacular, tanto es así que a veces te dan ganas de levantarte del asiento y aplaudir. Y para rematar… con personajes femeninos potentísimos de todas las edades… Insuperable. Y como me lo vas a preguntar, te lo digo. Está en HBO.

¿Un libro para el confinamiento?

El cuento de la criada de Margaret Atwood, para darte cuenta, aún más si cabe, de que todo eso es posible.

¿Un disco?

Philharmonics de Agnes Obel. Acabo de descubrir a esta música y este es su primer disco. Transmite muchísima paz, y te hará falta tranquilizarte un poco después de leer El cuento de la criada o ver Succession o Border, ¡jajaja!

¿Un deseo?

Poder tocar a las personas.

Fotografías realizadas durante el confinamiento por la propia Eva Llorach.


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